Este día te permitirá descubrir tres de los lugares más emblemáticos de Lhasa, ofreciéndote una visión profunda de su riqueza cultural y religiosa.
Por la mañana, visitarás el majestuoso Palacio de Potala (Patrimonio de la Humanidad), antigua residencia y palacio de invierno del Dalái Lama (1649–1959). Son 365 escalones desde la puerta principal hasta el Palacio Rojo, el edificio más alto del complejo, situado a 3.700 m de altitud.
Mientras recorres sus salas, capillas y santuarios, quedarás fascinado por las pinturas murales, las obras de orfebrería, las tallas ornamentadas y las historias que guardan estos tesoros.
El Palacio de Potala continúa siendo un lugar sagrado de peregrinación para los tibetanos que llegan desde todo el país para orar. Tu guía también podrá contarte sobre Songtsen Gampo, el 33.º rey del Tíbet, quien mandó construir el palacio en el siglo VII para su boda con la princesa Wencheng de la dinastía Tang.
(Nota: El horario de la visita puede variar según la entrada asignada. La visita debe realizarse en grupo y tiene una duración máxima de una hora. No está permitido tomar fotografías en el interior).
A continuación, visitarás el Templo de Jokhang, declarado también Patrimonio de la Humanidad. Situado en el corazón de Lhasa desde hace más de 1.300 años, este templo es el auténtico centro espiritual del Tíbet y uno de los principales destinos de peregrinación del budismo.
Se dice que el Rey Songtsen Gampo lo mandó construir para sus dos esposas: la princesa china Wencheng y la princesa nepalí Bhrikuti. “Jokhang” significa “Casa del Buda” y alberga una venerada estatua del Buda Sakyamuni a los 12 años, considerada una joya sagrada del mundo budista.
Además, el templo impresiona por su arquitectura tibetana: sus tallados finos, murales coloridos y decoraciones doradas crean un ambiente lleno de espiritualidad. Ver a los peregrinos realizando oraciones frente al templo, tanto de día como de noche, es una experiencia profundamente conmovedora.
(El orden de las visitas puede ajustarse según la hora asignada para el ingreso al Templo de Jokhang).
Finalmente, recorrerás la animada Calle Barkhor, que rodea el templo y en la antigüedad servía como ruta para el kora, o circuito de peregrinación. Hoy es un bullicioso mercado local donde podrás disfrutar de un té de mantequilla de yak, probarte un traje tibetano para una divertida foto o adquirir artesanías y recuerdos del Tíbet, Nepal e India.