Altitud: 3650 m
Hoy recorrerás Lhasa junto a tu grupo visitando el Templo de Jokhang, Patrimonio de la Humanidad, famoso por su magnífica arquitectura, cultura, arte e historia. Después conocerás de cerca el budismo tibetano presenciando los debates filosóficos de los monjes en el Monasterio de Sera. Para finalizar, pasearás por la emblemática Calle Barkhor junto a los lugareños y descubrirás la tradición diaria del kora entre los tibetanos.
Con más de 1300 años de historia en pleno corazón de Lhasa, el Templo de Jokhang es uno de los lugares de peregrinación más importantes del mundo budista. Considerado el centro espiritual del Tíbet, fue construido por el rey Songtsen Gampo para sus dos esposas: la princesa china Wencheng y la princesa nepalí Bhrikuti.
«Jokhang» significa Casa del Buda, y alberga la estatua de Sakyamuni a los doce años de edad, de tamaño real, una reliquia invaluable para el budismo mundial, motivo por el que los peregrinos lo consideran el lugar más sagrado.El templo también destaca por su excepcional arquitectura tibetana. Podrás admirar sus tallados detallados, coloridos murales y ornamentaciones exquisitas, mientras observas a los fieles rezando día y noche en sus alrededores, en un ambiente donde el tiempo parece detenerse.(Nota: El orden de la visita podrá ajustarse según el horario de reserva de la entrada al Templo de Jokhang).
Por la tarde, recorrerás unos 30 km (50 minutos) para visitar el Monasterio de Sera, uno de los tres grandes centros monásticos de la escuela Gelug del Tíbet. Es el lugar ideal para vivir de cerca la esencia del budismo tibetano.
Su mayor atractivo son los debates filosóficos monásticos, que tienen lugar entre las 15:00 y las 17:00, excepto los domingos. Se trata de una dinámica de intercambio intelectual muy particular: un monje de pie formula preguntas, mientras otro o un grupo de monjes responden sentados. El monje erguido realiza aplausos rítmicos y golpes de pie con significado simbólico, como despertar la sabiduría, sin ningún matiz agresivo. También podrás presenciar ceremonias de oración, visitar salas de meditación y conocer la rutina de vida monástica, una parada imprescindible para entender las creencias y prácticas del budismo tibetano.
Luego regresarás al centro de Lhasa para pasear por la concurrida Calle Barkhor, junto al Templo de Jokhang. Antiguamente era el circuito sagrado de peregrinación kora para los budistas, y hoy es un vibrante mercado local. Allí podrás probar el tradicional té de mantequilla de yak, vestir ropa típica tibetana para tomar fotografías y adquirir artesanías y recuerdos de estilo tibetano, nepalí e indio.